Ponente 207  : Sra. Virginia Guinda Lacalle
Tema : “Retos energéticos para la industria del futuro”Hace unos meses hemos iniciado un 2022 que está resultando mucho más agitado de lo que cabía imaginar. El mundo de la energía, es un punto clave y de interés en la crisis e inflación que nos afecta; desde la fijación de precios, a la crisis climática o la escasez, y cómo las empresas responden a esta situación es vital para poder prever la competitividad de la economía del país. Para hablar sobre esto, el pasado miércoles 18 de mayo, tuvimos el placer de contar con la presencia de Virginia Guinda.

Virginia Guinda es ingeniera industrial por la UPC, y se especializó en técnicas energéticas, desarrollando su carrera profesional desde la empresa Energía Local, fundada por ella misma. Esta empresa, dedicada a la consultoría, dedicó buena parte de sus esfuerzos a trabajar con empresas punteras del sector químico, del papel, alimentario, automovilístico entre otros sectores de consumo energético intensivo.

En 2018 empieza a trabajar en IBERBOARD, donde es Consejera Delegada. IBERBOARD es una fábrica de cartón sólido en Alcover, Tarragona en la que se fabrican 60.000 toneladas/año y exportan el 65% de la producción a 44 países.

Además, actualmente Virginia Guinda es vicepresidenta y portavoz de la junta directiva de Foment del Treball bajo la presidencia de Josep Sánchez-Llibre y presidenta de la Comisión de Energía.

Virginia Guinda inició su coloquio afirmando que hablar sobre energía en la industria y futuro, es un tema amplio, abierto y con infinitas soluciones. Y que si intención con la charla no es ofrecer soluciones mágicas, sino establecer un marco genérico de la situación actual y algunas mejoras que a nivel de la industria se proponen para encarar los años venideros.

La Guerra de Ucrania, el Covid, y la dificultad para conseguir primeras materias han desestabilizado mucho la economía y el mundo de la energía. Pero los objetivos internacionales para ser climáticamente neutros a partir de 2050 no están variando. Así pues, ¿Cómo van las empresas a ser competitivas con la situación actual y las exigencias marcadas por los objetivos futuros?. Igual, ha llegado el momento de virar el objetivo, estamos abordando el futuro de una manera aspiracional, sin tener en cuenta la realidad y la realidad nos está pasando por encima. Teniendo en cuenta toda esta situación y las que vendrán, igual tenemos que replantear varias cosas a nivel energético, entre ellas la tasa de CO2.

Las industrias europeas, tienen que pagar un coste por tonelada de CO2 emitido. Esto implica que estas empresas tengan un coste competencial en comparación con otras industrias que no participan en este proceso, como por ejemplo, China. En los últimos meses, la Unión Europea está replanteando crear un arancel para gravar los productos provenientes de estas industrias extranjeras sin tasas al CO2, para que se puedan ajustar precios y hacer más competitiva la industria europea. Pero el problema real de estos derechos y estas tasas es el modelo de gestión.

Existe un mercado regulado de CO2, controlado por cada país. Europa distribuye los derechos por países, y cada país distribuye derechos a sus empresas. El problema real, es que el mercado está mal repartido, a muchas empresas les sobran derechos, los cuales se convierten en un activo para vender a otras empresas, que por su formato, son más contaminantes. Estas últimas, convierten la compra de estos derechos en un gasto anual, muy grande, que en muchas ocasiones les impide poder invertir para mejorar a nivel energético y ser más eficiente el siguiente año. Además, el hecho que cada año haya menos derechos de CO2 hace que el precio cada vez sea más alto, y que este mercado se convierta en algo 100% especulativo. Muchas organizaciones, como foment del treball, han propuesto suspender el mercado, puesto que no está consiguiendo su objetivo, al contrario, está generando que muchas fábricas se vayan de Europa para no depender de este mercado; y a pesar de eso, el problema del CO2 se mantiene, puesto que el mundo no responde solamente a lo que haga Europa.

Dicho esto, Virginia nos habló de cómo, de forma teórica, se debería plantear una transición energética: de forma justa (es decir, que se pueda pagar tanto por los consumidores como por las empresas) y con el único objetivo de ser climáticamente neutros. Claramente, la transición que estamos haciendo no está cumpliendo el primer parámetro; y es que en realidad, la energía renovable, justa e infinita no existe. Y es por ese motivo, que a pesar de que cada vez invertimos más en renovables, cada año sube más el precio.

Es por ello, que a nivel empresarial se proponen diferentes puntos para hacer frente al futuro del uso energético a nivel industrial:

1ro. revisar el calendario de cierre de nucleares (representa el 20% de la energía en Catalunya); actualmente la energía renovable no es suficiente para poder garantizar la luz en todo el sistema de consumidores y empresarial. Alemania, precipitó el cierre de las nucleares y ahora está quemando carbón y a punto de afrontar una de las crisis energéticas más importantes de los últimos 100 años.

2ndo. Repensar la agenda de descarbonización y des-demonizar el gas. Además de la electricidad. La industria es una gran consumidora de gas, y el nitrógeno es demasiado caro para ser un sustituto a corto plazo.

3ro. La energía renovable, a pesar de que es estupenda, no resuelve todos los problemas.

4rto. Se debe potenciar la producción de biometano y biocombustible, proveniente de la agricultura y la ganadería. A pesar de que este reaprovechamiento de recursos no esté bien visto en España, es común en Europa y es energéticamente limpio.

5ó. Permitir a las industrias tratar sus propios residuos (no peligrosos), para crear snc-gas. Esto ayudaría a rebajar el consumo de gas natural.

. Desplegar correctamente en el territorio placas solares y molinos.

En la actualidad, ninguna de estas medidas se están llevando a cabo, y además de eso, las instituciones gravan a las empresas con cada vez más impuestos por cosas que están bien vistas en otras zonas de Europa. Esto solo hace que se limite el desarrollo de la industria y su producción.

Atendiendo a la pregunta de un asistente, Virginia hizo un giro en su discurso para hablar sobre la dependencia de gas de Europa y España. Revisando números, Europa gasta más de la mitad del gas que produce, y la mayoría del gas que importa proviene de Rusia (lo cual ahora se está convirtiendo en un problema). España, por su lado, a pesar de no tener una producción propia, importa más gas del que necesita, mucho de ello en formato gas licuado. Podría plantearse, el desarrollo de la infraestructura “MidCat”, para que España fuera un proveedor de gas del resto de Europa, basándose en la llegada de gas licuado a sus puertos. Pero como todo, se empieza hablando de energía, y se termina hablando de política; y geopolítica: puesto que uno de los principales motivos por los que no se hizo esta infraestructura fué porque Francia no quiso que España ganará importancia en el mercado del gas.

Una vez terminada la explicación, empezó el turno de preguntas. Joan Vila, pregunta sobre el por que de esta decisión sobre el “MidCat”. Sobre esto, Virginia respondió que Europa no tiene una visión correcta de la energía, no mira por la competitividad, ni por las empresas. La mayor parte de sus decisiones están basadas en aspectos políticos, y acaban afectandonos a todos.

Seguidamente se inició un debate sobre la posibilidad de que Rusia cortara el gas a Alemania, y sus consecuencias tanto a nivel estatal como a nivel europeo.

Finalmente, Virginia cerró el coloquio con la siguiente reflexión: el mundo occidental ha sido durante muchos años el causante del problema climático, pero también ha sido el primero en empezar a hacer políticas para solventarlo. El cambio climático, pondrá la transformación energética en el centro, pero los estados tienen que dejar que las empresas evolucionen con esa nueva meta y proteger la industria para que sea competitiva; creando una política climática contra el cambio climático en consenso con la industria.

Finalment, Concha Lacalle  despidió a la ponente, agradeciendo su exposición e invitándole a futuros actos.

 

(Crónica Laura Ballart Díaz)

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